Panera de finales del siglo XVIII, en el barrio del Fondo en Guimarán. Perteneciente al denominado Estilo Carreño, fue construida por el taller de Manuel Antonio Junquera Huergo, de los importantes de aquellos años, que sobresalía por la elegancia en el trazo.
Dice de ella Gerardo Diaz, en su publicación de "Maestros y talleres Estilo Carreño. Siglo XVIII".
"Preside la composición una gran cartela que concentra una piadosa jaculatoria concepcionista y cierra el texto, con moldura de bordes romos, simétrica en sus extremos superior e inferior en uso de abanicos gallonados. Las puertas, de distribución clásica (bastidor, dos tablas clavadas articuladas en cuatro casetones), someten a enmarques geométricos florones de pétalos vaciados con gran finura para rellenar los distintos plafones. Asimismo resultan curiosos, detalles como el hecho de que se cubra el interior de algunos campos con una trama incisa y punteada, usada por el taller de la Catedral de Oviedo, bajo la dirección de José Bernardo de la Meana, en la caja interior de las puertas del Templo".