CANDÁS, VILLA MARINERA

CANDÁS, VILLA MARINERA (foto: Ayuntamiento de Carreño)

CANDÁS, VILLA MARINERA

Puerto, calles estrechas y tradición pesquera

El puerto

El puerto de Candás ha sido objeto de numerosas obras, reedificaciones y ampliaciones sucesivas, principalmente desde el siglo XVIII. A principios de los años 50 se amplió el dique y, como consecuencia, cambiaron las corrientes, que fueron dejando arena en la dársena hasta hacerle perder calado.

En él pueden verse dos barcos de piedra, traídos de Inglaterra al perder su utilidad a principios de los años 30. Uno de ellos, de nombre «Greteforce», se utilizó como escollera, y el otro, el «Gratefarm», pasó a formar parte del propio dique del muelle.

En las proximidades de la dársena se encuentra la estatua de «La Marinera», obra del escultor candasín Antón Rodríguez García, «Antón», que representa a todas las mujeres de los pescadores y su incertidumbre por si volverán a ver con vida a los hombres que se entregaron a la mar.

En la dársena se celebraban festejos taurinos: con la marea baja quedaba en forma de improvisada plaza de toros. La última corrida marinera se celebró el 14 de septiembre de 1994.

En la zona conocida como La Pregona se encuentra la Peña Furada, verdadero símbolo de Candás: una formación rocosa con forma de zapato de tacón, utilizada en tiempos pasados para el transporte de mineral desde el Monte Fuxa hasta el puerto.

El pleito de los delfines

Una anécdota curiosa ocurrida en 1624 es el insólito Pleito de los Delfines, que enfrentó a los pescadores candasinos con los cetáceos. Hartos de que les destrozasen los aparejos de pesca, decidieron entablar un pleito contra ellos. Finalmente se sentenció a los delfines a abandonar las costas candasinas, y estos acataron la decisión, desapareciendo. Un monumento, obra del escultor Santarúa, conmemora el suceso.